Tras la ruta nocturna del pasado viernes, de la que no posteé al no haber hecho fotos, pero que resultó realmente divertida y dejó muy buen regusto, ésta mañana tocaba rodar por la sierra.
El pasado 15 de enero realicé ésta ruta tras ver la propuesta y track de Edu Gil (pero en sentido inverso al que hemos realizado hoy), en compañía de Andrés y con la fuerza del invierno realizamos la ruta realmente rápido, con pistas bien compactas por el frío y la humedad del invierno.
Hoy tocaba repetirlo en distinta época del año y con diferente climatología; así que, en compañía de Andrés, Nacho, Pedro y Paco Lara nos hemos dirigido hacia Bogarra tras quedar a las 7,15h con unas tremendas ganas de sierra.
Al llegar allí se ha propuesto modificar el recorrido, es decir hacerlo en sentido contrario subiendo en primer lugar al Picayo y así lo hemos hecho. Cuando realizas una ruta, que ya de por sí te gusta, en sentido contrario casi parece distinta, y éso nos ha pasado hoy.
Salimos de Bogarra con sucesivas rampas de subida intensas desde el principio, con tramos de porcentaje de ascenso importante y algún otro que, de cuando en cuando, suaviza y transmite sensación de descanso. De éste modo casi sin darnos cuenta ya estamos en el desvío, que tras tomarlo, nos conduce al Picayo.
Desde el Picayo tenemos una genial vista de nuestro próximo destino (El Padrastro) y además una preciosa panorámica de Bogarra que se recoge a sus pies.
Como la mañana estaba bastante fría hoy, tras unos pocos minutos, retomamos de nuevo ruta deshaciendo lo andado hasta El Picayo y tras confluír de nuevo con el camino principal nos dirigimos al siguiente pico.
A partir de aquí se alían los rampones con pendiente importante con un suelo rebosante de piedra y tierra suelta, batida por los madereros que están haciendo poda en ésta zona y sacando madera, así que haciendo equilíbrio para no perder tracción y fuerza para seguir ascendiendo (riñones y ...pulmones...) y llegamos a la explanada desde la cual se inicia el ascenso final al Padrastro.
A partir de aquí el tramo más duro con las rampas más importantes que subimos sin mayores problemas, y llegamos a cima, ...para descubrir que han instalado una nueva antena de telefonía, está claro, en la cima del Padrastro no hay problemas de cobertura, pero de seguir así llegará el día en que no se pueda acceder a la base de tanta construcción: caseta de vigilancia de incendios (es más que razonable), antenas, torre meteorológica, antena de telefonía y un par de casetas más de las que desconozco el uso...., demasiado ya.
Por último iniciamos el descenso final, divertido, rápido y frío, gracias a unos periódicos que el vigilante de incendios ha dado a Nacho y que ha compartido, más algún otro que Andrés tomó del coche de Pedro que han impedido que nos quedáramos totalmente helados en la primera parte del descenso. Está más que claro, aquí no hay términos medios, pasamos de asarnos a helarnos y viceversa, ...aún quedarán días de calor durante septiembre y probablemente parte de octubre.
Ha sido una ruta corta en kms pero intensa, salieron 36 kms y 1.501 m+.
Terminamos la ruta tomando un refresco en la terraza del bar de la plaza (totalmente recalcada de gente) para después ponernos en dirección a casa, donde llegamos a buena hora con más ganas de bici y de sierra, pero éso será otro día.