Después de mucho tiempo esperando para realizar la ruta organizada por Edu Gil en "Pedaladas Globeras" la climatología no estaba por la labor. La ruta parte y finaliza en Villaverde de Guadalimar y en su recorrido asciende y desciende El Cambrón, La Sarga y El Padroncillo acumulando según Edu más de 2000m de ascensión acumulada, por los parajes privilegiados de La Sierra de Riopar y del Segura.
Durante toda la semana sabíamos que el tiempo estaba complicado y el sentido común nos indicaba que era mejor aplazarlo para mejor ocasión, pero aún han podido más las ganas. Llevábamos toda la semana en contacto y pendientes de las distintas plataformas de previsión meteorológica, y de modo autosugestionado pero absolutamente consciente, nos dejábamos llevar por la más favorable "chubascos débiles y dispersos" aunque no acabábamos de creerlo, todo vale con tal de intentarlo.
Finalmente ayer a última hora de la tarde, tras el último contacto telefónico con Edu, decidimos intentarlo, en el peor de los casos almorzamos y pasamos un buen rato.
De éste modo madrugamos y nos encontramos Andrés, Edu, José Luis, Javi, Cesar y yo y nos ponemos en marcha hacia Villaverde donde nos espera Luis; la primera parte del viaje seco para después encontrar lluvia ligera, luego más intensa para llegar secos al destino, incluso parecía que quería abrir el día a pesar de estar todo empapado de la manta de agua que había caído durante la noche.
Tras la llegada de Luís montamos las bicis y encontramos a un lugareño que también le da al mtb, tras charlar un rato con él nos aconseja evitar uno de los tramos que llevábamos previsto y nos ofrece otra opción. Finalmente nos hemos dirigido al primero de los picos que pensábamos ascender La Piedra del Cambrón (cuya cima cuenta con una gran explanada de roca caliza con la particularidad de que la linde de las provincias de Albacete y Jaén la dividen en dos, de éste modo su extremo norte pertenece a nuestra provincia mientras que el sur es jiennense, además de contar con una profunda sima que filtra las aguas que recoge vertiéndolas en multitud de fuentes que afloran por la zona mucho más abajo).
Comenzamos el ascenso con tiempo seco y con la sensación de que el día estaba por abrir, si bien el camino estaba empapado su plataforma arenosa mantenía la compactación y había drenado bien la lluvia así que tan sólo aportaba ésa sensación de lastre por la humedad pero nada de barro, salvo en algunos puntos más altos según ascendíamos donde había tramos algo más rotos y con afloramientos ligeramente arcillosos, pero nada dramático (sobre todo para mí que detesto el barro).
Pues de éste modo aproximadamente a la mitad de la ascensión nos introducimos en una nube que nos ciega, y poco a poco comienza una fina lluvia que va arreciando casi sin darnos cuenta. Una vez llegados a la cima, a pesar de habernos puesto los chubasqueros, los guantes y calzado y por lo tanto manos y pies están empapados y la lluvia es intensa pareciendo además no tener intención de parar en toda la mañana. Todos sabíamos que el día no tenía intención de acompañar en la ruta prevista a pesar de no querer reconocerlo de antemano.
Iniciamos el descenso bajo la lluvia, y si he disfrutado la subida, durante la bajada lo he pasado como un niño. Nos hemos dejado caer bajo la lluvia por las pistas mojadas y en un entorno realmente precioso. Al llegar a la carretera comarcal había que afrontar la realidad, realmente no habría sido buena idea continuar la ruta en ésas condiciones, y no tiene sentido enfermar por el empeño de seguir, así que hemos regresado a tope hacia Villaverde bajo la lluvia. Al llegar y tras cambiarnos de ropa, ya bajo un importante diluvio, hemos pedido en el bar que nos sustituyeran el arroz que habíamos encargado por un buen almuerzo del que hemos dado cuenta dedicando un buen rato ya que era muy pronto.
Finalmente hemos tomado regreso, no sin antes emplazarnos para el segundo asalto para completar la ruta antes de que llegue el fuerte calor del verano, así que pronto se repetirá en día más propicio para completarla de modo íntegro. No obstante a mí bien me ha merecido la pena la mañana a pesar del madrugón, el viaje y la lluvia.
**Alguna foto está desenfocada debido a la humedad que empañó el objetivo.